lunes, 2 de septiembre de 2013

En las épocas de más trabajo, Ferran Adriá no tenía tiempo para atender a los medios de comunicación, así que contrató a un señor de Gerona, que se le parecía bastante. Ignasi Bellpuig no sabía cocinar,no era una persona creativa, se limitaba a contestar las preguntas de los periodistas elevando las manos y arqueando los dedos, concentrado su energía loca en la mirada. Como dos gotas de agua.Los críticos nunca sospecharon nada. El status de genio de Ferran jamás se resintió.

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